Discipulado Internacional
Testimonio de Marcos Aanderud
Puedo compadecer a cualquier persona que es alcohólico, ya que yo lo fui durante muchos años.

 Los psicólogos y otros terapistas insisten en definir el alcoholismo como una enfermedad, para deslindar cualquier sentido de culpabilidad al mismo alcohólico. Yo estuve internado en un hospital en Washington, D.C. durante un corto periodo en dos ocasiones. Me dieron la mejor terapia intensiva incluyendo drogas y otros medicamentos, y saliendo de ahí lograba mantenerme sobrio durante un tiempo indeterminado. Pero al final de cuentas volvía a tomar, incluso cada vez más. Iba todos los días a Alcohólicos Anónimos por temporadas, pero no eso me servía.

Empecé a frecuentar una iglesia donde inmediatamente me pusieron a tocar el piano en los servicios, y hasta fundar una iglesia con un pastor que resultó ser como un padre para mí. Pero como un padre, fue estricto conmigo, y llegó el momento que ya no me dejó seguir sirviendo. Con todo y eso jamás me abandonó. Siguió buscándome y guiándome en mi vida espiritual.

 Cristo me dio la victoria.

















Lo que pasa es que el alcohólico dice que quiere dejar de tomar, pero cuando es confrontado con la solución, muestra que realmente no es así. Busca cualquier pretexto incluyendo berrinches, condiciones, la negación, y siempre la mentira. A veces se requieren medidas drásticas,

Es importantísimo tratarlo con firmeza, y nunca echarse para atrás, pero no sin amor. El alcohólico tiene que llegar al final de sí mismo para querer dejar su amada amante, la botella, en serio, deberá estar convencido de que él solo jamás lo logrará.

Cristo es el único que sabe no solo como cambiarlo, sino mucho más importante, ¡transformarlo por completo!

"Él que está en Cristo nueva criatura (creación) es. Todo lo viejo ha pasado, he aquí todo es hecho nuevo" ( 2 Corintios 5:17).

Y para la esposa le recomiendo ´´No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento cuidará sus corazones y pensamientos en Cristo Jesús. (Filipenses 4: 6-7).
Mensaje a los que están sufriendo por causa del alcoholismo
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